2 años, como consolarlo cuando se lastima

A menudo quisiéramos prevenirlos de todo aquello que puede arrancarles una lágrima, lo cierto es que los traspiés cotidianos y sus caídas forman parte de su desarrollo y son necesarios para que aprenda a manejar su propio cuerpo.

Para ayudarlos a afrontar esas lágrimas, hay que secarlas con mucho amor y apelar a la inteligencia de super mamá creando trucos sanadores, todos conocemos el tradicional, sana sana, colita de rana, pero un beso de mamá al igual que una caricia, resultan mágicos en éste particular momento.

Por eso debemos frotarlos, hacerles una caricia, y sacando de cualquier lado el polvito mágico sanador, intentar que el niño no se sienta mal por haberse lastimado. En los casos que hay presencia de sangre, utilizar un pañuelo rojo para que no se impresiones demasiado, da muy buenos resultados.

También podemos enseñarles a que soplen sobre su herida, diciéndoles que de esa forma sanará más rápido, lo que se consigue con ésto es que el niño relaje su respiración y elimine tensiones. En esos momentos todo vale, e independientemente del método que utilicemos, nuestro pequeño necesita sentirse contenido y mimado, no hay que retarlo, ni mucho menos decirle que los valientes no lloran, ya que exteriorizar sus sentimientos en ese instante, pueden ser justamente lo que necesita para reponerse y seguir jugando.