Problemas de fertilidad más comunes en mujeres

Los problemas de fertilidad son una de las principales preocupaciones de las parejas en edad reproductiva. Si bien la ciencia ha logrado importantes avances, muchas veces la falta de información puede provocar la pérdida de las esperanzas de tener un hijo, desconociendo que casi el 90 por ciento de las parejas con este tipo de problemas puede ser tratadas con éxito.

Causas más comunes de infertilidad en mujeres

  • Endometriosis: Esta complicación ocurre cuando el tejido que se encuentra en las paredes del útero (denominado tejido endometrial) crece fuera de éste. Esta dolencia puede presentar algunos síntomas como dolor en los periodos menstruales o durante las relaciones sexuales, y dolor en el área de la pelvis en general.
  • Problemas de ovulación: En este caso se contemplan todos los trastornos, en su mayoría hormonales, que impiden la liberación de un óvulo maduro. Las mujeres que padecen estas patologías suelen tener periodos poco frecuentes o ausentes y sangrado demasiado leve o abundante.
  • Mala calidad de los óvulos: Las pacientes con este diagnóstico presentan  óvulos dañados o con anomalías cromosómicas, que no le permiten llevar adelante un embarazo. La calidad de los óvulos también se ve afectada considerablemente con la edad.
  • Síndrome del ovario poliquístico: Los folículos pequeños de los ovarios no se desarrollan hasta llegar a ser folículos grandes y maduros.
  • Obstrucción de las Trompas de Falopio: El daño en este sector del aparato reproductivo femenino impide que los espermatozoides lleguen al óvulo y no dejan que el óvulo fecundado llegue al útero. Las causas más importantes incluyen enfermedad inflamatoria pélvica, infecciones de transmisión sexual, como la clamidia, y cirugía de esterilización.

Problemas de fertilidad no explicados

Existen una serie de condiciones que también pueden afectar el proceso de concepción y sin embargo no responder a ninguna de las causas anteriores. Algunos especialistas sostienen que los problemas de peso, el ejercicio excesivo e incluso las toxinas del medio ambiente pueden ser factores que contribuyan al trastorno, aunque no se puede establecer una asociación directa.