Borrachera y alcoholismo, no es lo mismo

Cuando se consume excesivamente alcohol se produce un estado corporal que suele definirse vulgarmente como una borrachera. En la misma sin darnos cuenta implicamos todos nuestros órganos corporales, entre ellos el más implicado suele ser el cerebro que se intoxica, por la presencia de alcohol en nuestro organismo, es por ello que la persona alcoholizada se muestra torpe y con poca capacidad para mantenerse en pie.

Por otro lado el estómago también resulta muy agredido y tiene a expulsar aquello que ha sido ingerido es por eso que las personas cuando están alcoholizadas sienten náuseas, y padecen de vómitos, que son las principales manifestaciones de una borrachera. Así mismo se produce un enfriamiento en el interior del cuerpo, y los latidos cardíacos van disminuyendo, y en los casos que la ingesta es muy alta, pueden llevar a la persona a un coma etílico.

Al día siguiente como resultado tenemos lo que se llama resaca, que es el típico dolor de cabeza.

En tanto el alcohólico, luego de la resaca siente la necesidad de seguir bebiendo, dado que se ha desarrollado en el la adicción a esta sustancia, depende de ella y por lo tanto siente que para mejorar sus estados ya sean de salud o de su vida, necesita de la misma, y todo su entorno gira alrededor del alcohol.

Es importante detectar este tipo de inconvenientes para distinguirlos de una borrachera aislada, de una persona que necesita del alcohol para subsistir, ya que es la única manera de ayudarlo a retomar su vida.