Qué tener en cuenta antes de comprar un portabebé

Es probable que afrontar la rutina diaria con nuestro bebé nos resulte todo un desafío, especialmente al principio. El uso de un portabebé puede representar una gran solución para la tarea de todos los días, ya que es una manera cómoda y segura para transportar a nuestros niños, y al mismo tiempo, nos permite tener las manos libres para nuestras actividades.

La utilización de este sistema brinda además una agradable sensación para el bebé, debido a que lo hace sentir seguro y protegido, reduce la ansiedad y disminuye los episodios de llanto, favoreciendo el contacto con los padres.

Existe una gran variedad de modelos, por lo que es necesario encontrar el apropiado. Para ésto es preciso tener en cuenta ciertos aspectos relacionados con la edad y el peso del bebé, además del uso que vayamos a darle antes de comprarlo.

Un tipo de portabebé es el Fular, el cual consiste en una pieza de tela de un metro de ancho y de distintas longitudes. Es el más versátil ya que permite infinidad de posiciones.

Otro modelo es la mochila ergonómica, la cual respeta la fisiología del bebé, y nos ayuda a repartir el peso entre hombros y caderas cuando portemos al niño. Si elegimos este modelo, podremos usar el mismo desde el nacimiento hasta los 15-20 kg de peso. En este caso, lo más recomendable es su uso a partir de los 5-6 meses, cuando el bebé puede sentarse por sí mismo. Además, nos permite llevarlo en varias posiciones y, en general, es el más cómodo para los padres.

Si bien la oferta existente nos presenta una infinidad de modelos y calidades, es importante cualquiera sea la elección, detenernos en la posición del bebé para que el modo que elijamos respete la postura natural según su etapa de desarrollo.

Cuando el bebé es recién nacido debe ir sentado sobre sus nalgas, pero no con las piernas colgando. Sus piernas deben formar una M, como una ranita, con las piernas abiertas aproximadamente 45º con respecto al eje corporal y las rodillas.

La espalda debe formar una C (cifosis de la columna), con la columna vertebral curvada, lo más parecido posible a la postura que tenía dentro del útero materno.