Cultivos saludables en nuestra casa

cultivo lechuga
Quien diría que plantando unas pocas semillas, en unas semanas tendremos el ingrediente principal de esas deliciosas ensaladas que tanto nos gustan. Ya sea la beluga, la romana, la francesa, la batavia u otras clases de lechuga, son muy fáciles de cultivar, de cuidar y de utilizar para hacer de nuestra comida algo más natural. A continuación te doy algunos consejos para lograr este objetivo.

La lechuga es un vegetal de climas frescos, por lo que debes mantener el lugar de cultivo lo más fresco posible. La mayoría de las variedades de lechuga crecen desde la semilla hasta el día en que ya podemos consumirlas entre cuarenta y cinco y ochenta días. Además si plantas una semilla entre cada ocho o diez días, puedes tener una cosecha que te dure mucho tiempo.

El suelo debe ser arado antes de que plantes la semilla, porque la lechuga es una de las primeras cosas que va hacia la tierra, y si esta es muy sólida podría ser un lugar poco hospitalario para las semillas pequeñas. También puedes utilizar casi cualquier recipiente para plantar las semillas, sólo te debes asegurar de que tenga entre quince y veinte centímetros de profundidad y tenga un buen drenaje.

Dependiendo del clima y de las condiciones, deberás poner agua a la tierra algunas veces a la semana o todos los días. No debes dejar que la tierra se vuelva muy seca o las plantas se marchitarán. Por otro lado, no necesitarás mucho fertilizante ya que esta planta no necesita tantos nutrientes como otras, pero te debes asegurar de que si le pones algo, sea apropiado para plantas comestibles. Y ya cuando la lechuga esté grande la puedes sacar inmediatamente y comértela.

Foto: Joi