Importancia de los horarios en el bebé

Los bebés recién nacidos experimentan un proceso de adaptación del mundo exterior que incluye los hábitos de horarios de los padres. Esta tarea, a menudo se presenta como un desafío difícil y arduo, donde en el comienzo serán los adultos los que deban ceder descanso y rutinas para ir enseñándoles lentamente los diferentes momentos del día y la noche.

La vida en el útero

En el vientre, los bebés se alimentan a través de la placenta por lo que no experimentan en ningún momento la sensación de hambre, al mismo tiempo que establecen sus propios ritmos de sueño, ya que es una actividad que controlan por si mismos.

Cuando se enfrenta a la vida, comienza a entender que como su necesidad de alimento ya no se encuentra satisfecha de manera permanente, debe reclamar cuando tiene hambre lo que de cierta manera también interrumpe sus ganas de dormir.

Cómo regular los horarios

Los primeros tiempos son de conocimiento mutuo. Con el paso de los días y de los meses, la madre ira viendo de qué manera su bebé queda satisfecho. La mayoría de ellos suelen hacer entre ocho y doce tomas a lo largo de sus primeras semanas de vida, cada dos o tres horas durante el día, mientras que por la noche, en la mayoría de los casos, las tomas se espacian en intervalos de cuatro o cinco horas. Si el pequeño se encuentra bien alimentado, su sueño será más placentero y estable, hasta que lentamente irá aprendiendo a dormir más de noche.

Sin embargo, existen algunas maneras por medio de las cuales los padres pueden lograr tranquilizarlos y establecer códigos que le indiquen al bebé que se está acercando, por ejemplo, el momento del sueño.  Hablarles, bañarlos para relajarlos, disminuir los ruidos y las luces del hogar, son formas en las que, de manera progresiva, el pequeño irá incorporando los horarios de su nueva vida.