Niños de 2 años y el apego a la madre

madre e hijo

Podríamos llamarle el síndrome de «mamitis aguda», y a casi todos los niños les sucede, en algún momento y parte de su crecimiento. Un apego constante a la madre, que no le permite retomar sus actividades diarias, o cotidianas, como volver a su trabajo, realizar tareas fuera de la casa etc.

Esto sucede porque la mayoría de los niños tienen en su mamá un referente muy próximo con el que se establecen vínculos irreemplazables casi hasta que comienza la guardería, o la edad escolar. Si bien desde que nacen hay padres que se ocupan de sus bebés para colaborar con la madre, casi siempre es la madre la que se encarga mayormente de suplir todas las necesidades del niño. Cuando comienza a caminar, y a movilizarse nos da esa sensación que está comenzando a ser autónomo, y si bien es verdad, todavía necesita de la ayuda de los padres, con la misma intensidad que cuando era más pequeño.

Dado que todo aquello que los rodea es una travesía que el deberá descubrir, y de la cual aprender, es por eso esa insistente necesidad que su madre esté acompañándolo constantemente. Al ser bebés, ellos cuando la madre se alejaba, se angustiaban o lloraban intensamente por esa separación y aún llegado los dos años, cuando esta se ausenta, él es incapaz de entender porque sucede eso.

Es una etapa pasajera, que no durará para siempre, pero de la cual aprenderá que mamá sale y siempre, absolutamente siempre volverá con él. Esto lleva su tiempo y muchas veces suele intensificarse, a pesar de ser sociable y aunque ya se quedaba con otros adultos, el bebé parece dar un paso atrás, mucho más aún si los padres le han encargado un hermanito, demandará a su mamá a tiempo completo como cuando era recién nacido. Debemos entenderlo cuidarlo y demostrarle que lo amamos tanto como siempre.

Foto: Gracias a makelessnoise