Asma y alergias durante el embarazo

Tratar alergias y asma en el embarazo

En el caso de las madres que padecemos asma, debemos tener cuidados extras, ya que al no poder respirar correctamente, no podremos aportar suficiente oxígeno a nuestro bebé. Por eso se hace imprescindible tomar la medicación correspondiente.

Los fármacos que suelen utilizarse en este tipo de patologías son por vía inhalatoria y la cantidad que pasa a la sangre materna y que puede llegar al bebé es mínima. Al igual que las alergias que también deben ser tratadas, sobre todo si dificultan mucho la calidad de vida de la madre y por lo tanto del bebé que se está gestando.

En el embarazo la mucosa de la nariz está muy sensible y se engrosa, produciendo una cantidad de moco excesivo que generalmente no está. En este caso en particular que suele ser leve, es suficiente con realizar baños nasales con suero fisiológico. Los antihistamínicos orales pueden reducir significativamente la picazón y pueden utilizarse de ser necesario pero siempre bajo prescripción y control médicos, ya que no todos son adecuados para el embarazo.

Algunos medicamentos antialérgicos que pueden ser recetados

  • Los antihistamínicos: sólo se autorizan los antihistamínicos locales. Respecto a los otros, los médicos carecen de conocimiento suficiente.
  • Los antiasmáticos: los medicamentos para el asma se autorizan (se aconseja administrar la dosis mínima) e incluso se recomiendan, ya que es mejor un asma estable y tratada que una situación que haga sufrir al feto.
  • La homeopatía: puede recetarse sin peligro durante el embarazo. «Es útil y eficaz, sobre todo para las rinoconjuntivitis alérgicas, si se complementa con antihistamínicos y con cromones de uso local. Pero no deben abandonarse los tratamiento clásicos de las enfermedades y en particular del asma, que debe ser objeto de un tratamiento de inhalación con las dosis mínimas que permitan la estabilización».

El asma, una de las enfermedades respiratorias más frecuentes en el embarazo, no escapa a la regla. A veces, los síntomas pueden agravarse y otras, atenuarse. La razón del recrudecimiento de la enfermedad es un desequilibrio hormonal en la embarazada.

En los casos más severos, el asma puede tener consecuencias graves: mortalidad perinatal, poco peso del bebé al nacer, parto prematuro, preeclampsia y necesidad de recurrir a la cesárea. Es por eso que los médicos prefieren estabilizar el asma con ayuda de tratamientos de inhalación. En caso de crisis, se recomienda tratarla inmediatamente con el broncodilatador prescrito por el médico para evitar que el feto no reciba oxígeno. Solamente deben tomarse los medicamentos recetados por el especialista.

Curiosamente, muchas mujeres que padecen alergias y asma, mejoran durante el embarazo, no dude en consultar si tiene dudas con su obstetra que sabrá como guiarla.