Angustia y ansiedad, el pequeño se come las uñas

El hábito de comerse las uñas suele aparecer en los pequeños cuando mantienen sentimientos por mucho tiempo que le resultan angustiantes o que lo bloquean emocionalmente.

La onicofagia que es el nombre que se le da a comérselas uñas, es una conducta que se puede ver a diario en niños y adolescentes, y recurren a éste mal hábito cuando se encuentran inquietos, pero es algo que pueden padecer los niños vivaces, inteligentes y muy charlatanes.

Se trata de un trastorno de angustia y ansiedad, como respuesta frente a aquellas cosas que le provocan cierta tensión psíquica y se pone de manifiesto alrededor de los 3 a 6 años, y en muchos casos aparece como reemplazo de la succión o de patologías como el bruxismo, (rechinar de los dientes).

En los casos que aparece en edad escolar, puede darse por una marcada ansiedad hacia el aprendizaje, y suele ser acompañada con problemas alimentarios, como obesidad, sobrepeso, o falta de apetito, pero por lo general responde a una situación emocional que mantiene perturbado al pequeño; por eso es necesario prestar atención a ver si está padeciendo de presiones, estrés, frustración, cansancio o cualquier problema reciente que pueda estar afectándolo.

Los niños que padecen onicofagia compulsiva, no solamente se comen las uñas, sino que pueden llegar a roer la piel de los dedos, provocándose heridas dolorosas y que perjudican su esmalte dental, además se transportan gérmenes hacia la boca por lo tanto se hace necesario un cuidado intensivo para prevenir infecciones y enfermedades.