Infecciones en las vías respiratorias altas

Resfriado en bebés

Muchos bebés tienen su primer resfriado durante los primeros meses de vida. La leche materna confiere cierta inmunidad, pero no garantiza bajo ningún concepto una protección total, sobre todo si algún otro integrante de la familia padece alguna enfermedad respiratoria. Este tipo de infecciones se contagian fácilmente por gotas de saliva en el aire o por contacto con las manos. ( las exposiciones al frío, o a las corrientes de aire no provocan resfriados) Lavarse las manos, taparse la boca al toser o estornudar y no besar al niño cuando este resfriado, son las mejores maneras de evitar contagiarlo.

Cómo hacer que respire mejor

La mayoría de las infecciones respiratorias que contraen los bebés son leves, provocándoles tos, goteo nasal y un ligero aumento de temperatura, pero muy rara vez fiebre alta. La mucosidad, no obstante puede ser un verdadero problema para el lactante, al no poder sonarse la nariz, las mucosidades pueden acabar bloqueándole las vías nasales. Antes de cumplir tres o cuatro meses, los bebés todavía no respiran correctamente por la boca, por lo que este bloqueo puede provocarles más malestar que a los niños mayores.

Así mismo una nariz tapada puede provocar problemas de sueño, ya que al no poder respirar por la misma, el niño se despertará llorando. También puede interferir con la alimentación ya que tendrá que dejar de succionar para poder respirar por la boca.

Para atenuar este problema coloque un humidificador de vapor frío en la habitación del bebé, si persiste la congestión utilice un aspirador nasal, sobre todo antes de las tomas o cuando su hijo tenga la nariz muy congestionada y tapada. Si antes vierte unas gotitas de solución salina (recetada por el pediatra)  en cada una de las fosas nasales, conseguirá reblandecer las secreciones, lo que facilitará la aspiración.

Normalmente no es necesario llevar al niño al médico cuando tenga una infección en las vías respiratorias altas, pero nunca esta de más realizar una consulta si tiene dudas sobre como proceder, de todos modos, si el niño presentara tos persistente, pérdida del apetito, mayor somnolencia de la normal y fiebre, debe acudir de inmediato con su pediatra.