Infecciones de garrapatas en los niños

garrapata
Las garrapatas son sin duda una gran preocupación para los padres de niños pequeños por las enfermedades que pueden transmitir. Si encuentras uno de estos animales en tu niño de más de dos años lo primero que debes hacer es no entrar en pánico, porque estos animales transmiten infecciones solamente después de que se hayan adherido a la piel y hayan absorbido sangre a sus cuerpos. Incluso cuando ya haya pasado eso, necesitarán estar adheridas al cuerpo por un periodo de entre 12 y 48 horas para realmente poder afectar a tu hijo.

Si la garrapata se encuentra adherida a la piel de tu hijo, debes quitarla lo más pronto posible. Olvida todos esos consejos de aplicar removedor de esmalte, alcohol o poner un fósforo caliente al animal porque casi nunca funcionan. De hecho, irritar a este animal puede causar que regurgite sus contenidos estomacales en la sangre de tu hijo, incrementando el riesgo de una infección.

Aunque no funciona en el 100 por ciento de los casos, la mejor forma de remover la garrapata es halándola gentilmente con unas pinzas. Agarra al animal lo más cerca a la piel como sea posible, y hálalo despaciosamente. Intenta no apretarle mucho su cuerpo, lo que podría liberar la sangre de vuelta al flujo sanguíneo de tu hijo. Y no gires las pinzas o podrías romper el cuerpo del animal, dejando allí la cabeza, lo que puede llevar a una infección.

Una vez hayas quitado la garrapata de la piel de tu hijo, lava el área en donde estaba y tus manos con agua y jabón, y después aplica loción antiséptica. Puedes botar la garrapata en la taza del baño o metiéndola en una bolsa y luego tirándola a la basura. Asegúrate de revisar bien el cuerpo de tu hijo para que no queden otros animales en su cuerpo. Mira cuidadosamente su cuerpo cabelludo, sus axilas, sus ingles y entre sus dedos de las manos y de los pies, porque esos son los lugares favoritos de esos animales.

Foto: Ryan Wick