¿Cómo se diagnostica una baja densidad ósea en un niño?

La densitometría ósea en pacientes pediátricos es un método complementario que puede facilitar al especialista cuales son las características particulares de cada caso.

El uso de rayos de doble haz, puede medir el hueso en forma bidimensional, pero muchas veces es limitado en aquellos pacientes que presentan trastornos de crecimiento como suelen ser los más pequeños,  en la población adulta se suele utilizar un medio que recibe el nombre de «Score T» y es considerada baja cuando se sitúa en un nivel por debajo de 2 DS acorde a su edad y sexo.

Pero cuando se evalúan a niños y adolescentes en los que se sospecha de una baja densidad ósea, se tienen en cuenta otros factores, como cuantas fracturas ha padecido hasta su edad, además del tipo y localización de la misma, y luego se procede a evaluar los antecedentes familiares y enfermedades óseas. Se hace imprescindible también conocer que tipo de medicación han ido recibiendo hasta ese momento, como el caso de los corticoides y anticonvulsivantes, y como ha sido su desarrollo, previo en relación al peso y la talla, y si han padecido problemas oculares, dentales, o presencia o ausencia de hiperlaxitud.

Como primer paso ante la sospecha, el pediatra solicitará exámenes de  laboratorio, principalmente un hemograma para conocer los valores de eritrosedimentación y un dosaje hormonal , para poder continuar con el correcto diagnóstico de una baja densidad ósea.