Cómo tratar el sonambulismo infantil

El sonambulismo es un trastorno del sueño que ocurre especialmente durante la infancia, sobretodo en la edad escolar, y tiende a desaparecer de forma casi completa durante la pubertad.

Según estadísticas oficiales este mal afecta alrededor del 3% de los niños, aunque está comprobado que entre un 10% y un 15% de las personas han caminado dormidas al menos una vez en su vida.

Estos episodios, que ocurren entre las tres y las cuatro primeras horas del sueño, pueden darse de manera incompleta (cuando el pequeño se incorpora en la cama y luego de algunos actos reflejos continúa el sueño) o completa (cuando el niño sale de la cama, camina dormido aunque con los ojos abiertos y realiza algún tipo de actividad como comer, o vestirse, de manera automática). Este último tipo de episodios puede variar en tiempo, y por lo general a la mañana siguiente el pequeño no recuerda nada de lo sucedido.

Al principio, los padres consultan especialistas  preocupados por las consecuencias que esta patología puede tener neurológicamente. Sin embargo, ante estos eventos deben permanecer calmados y no despertar al niño, no porque sea peligroso, sino porque el despertarse sólo le producirá confusión. Los médicos recomiendan conducirlo nuevamente a su cuarto hablándole de forma suave y tranquila para que de manera natural retome el sueño.

Este trastorno benigno no tiene relación con problemas psicológicos o emocionales y desaparece espontáneamente en la adolescencia en la mayoría de los casos.

El entorno familiar debe estar atento únicamente para evitar accidentes que pudieran desencadenarse ante alguna caminata nocturna. Por ejemplo, contemplar la instalación de detectores de movimiento que avisen a los padres cuando el niño se levanta de la cama, retirar objetos peligrosos de la habitación del niño, colocar cierres de seguridad en la puerta de la casa y en las ventanas y proteger las escaleras con barandillas de seguridad.