Cómo tratar heridas punzantes en los niños

Tener un niño es estar preparado para atenderlo en caso de que todo suceda y saber que con toda la exploración, los juegos y el descubrimiento del mundo, algún día pueden tener pequeños accidentes. Unas de las heridas más comunes para los niños que hasta ahora están aprendiendo a caminar, entre los 12 y los 24 meses, son aquellas heridas punzantes que se causan con diferentes objetos.

Si tu hijo tiene una herida que tiene la forma de un pinchazo, como si se hubiera clavado una puntilla o un vidrio, lo primero que debes hacer es lavarte las manos apropiadamente y luego examinarla muy de cerca. Ponle la herida a tu hijo debajo del grifo de agua corriente, lávasela con jabón y enjuágala bien por lo menos durante unos cinco minutos.

Sin necesidad de apretarle, intenta mirar muy de cerca para asegurarte de que no hay nada dentro de la herida y si ves algo, o sabes que un pedazo de la pieza que le causó la herida se quedó dentro de los tejidos de tu hijo, lo debes llevar de inmediato a la sala de emergencias, lo mismo que debes hacer si está sangrando mucho y no puedes hacer que se detenga, que es algo que no suele suceder con una herida punzante.

De lo contrario, simplemente aplícale un gel o una crema antibacterial y cubre la herida con un vendaje limpio. Si tu hijo tiene mucho dolor le puedes dar la dosis adecuada de medicina contra el dolor, como el acetaminofén. Y si la herida es muy profunda o fue hecha con un objeto muy sucio u oxidado, llama a tu doctor y pregúntale los pasos a seguir en esos casos.