
Cuidar de nuestro cuerpo y mejorar nuestra calidad de vida es deber de cada una de nosotras, es también más sencillo de lo que crees si no dejas pasar tu revisión ginecológica.
Si ya eres sexualmente activa, el mejor momento para acudir al ginecólogo es dos semanas después de haber aparecido la menstruación ya que es el momento donde se recogen mejores muestras celulares. Es importante que la vagina y el útero estén libres de sustancias ajenas, lo que quiere decir que no deberás tener relaciones sexuales en las 24 horas previas a la cita médica, ni utilizar lubricantes o jabones fuertes.
Si aún no has ido al ginecólogo no temas, en realidad es más sencillo de lo que crees y completamente indoloro. El chequeo rutinario se compone de una citología para extraer una muestra de la mucosa vaginal y cervical y una ecografía; ambos exámenes arrojarán datos que permitirán ver si hay quistes, pólipos, miomas o enfermedades infecciosas.
Acerca de la mamografía, lo ideal es iniciar el chequeo a partir de los 35 años en caso de que en tu familia no haya antecedentes de cáncer de mama o enfermedades similares. Para los casos contrarios es altamente recomendable hacer chequeos continuos lo antes posible.

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