
El verano está a punto de terminarse y a pesar de que no podremos ir a la playa por los cambios de temperatura, no podemos dejar de depilarnos.
Sin embargo, no es un proceso muy agradable, ya que la mayoría de las veces es bastante dolorosa.
Pero los tiempos cambian y las tecnologías evolucionan dando paso a la aparición de métodos alternativos a la depilación, que no son dolorosos y que nos proporcionen un aspecto igual de saludable.
La depilación láser por ejemplo es una tecnología que permite la eliminación del vello por medio de energíaínica.
Un láser viene de las siglas, en inglés, de luz amplificada por emisión estimulada de radiación. Este láser permite depositar una alta cantidad de energía en uno de los pigmentos presentes en la piel.
Esta tecnología surge cuando Einstein formula en 1900 el concepto de emisión de luz estimulada, pero no se utilizará en la piel hasta 1959, cuando Maiman desarrolló el primer láser.
Los láseres que se utilizan en depilación son:
- Láser de rubí (694 nm)
- Láser de alejandrita (755 nm)
- Láser de diodo (800 nm)
- Láser de neodimio-Yag (1064 nm)
- Luz pulsada intensa (590-1200 nm)
Sin embargo no se ha determinado cual es el mejor, ya que cada uno posee una serie de ventajas e inconvenientes y dependen además del tipo de paciente a tratar, ya que los efectos en cada persona pueden variar.
Por lo general, lo que se intenta en la depilación láser, es debilitar la melanina que posee el cabello, porque de esta forma eliminaremos el vello y no el resto de la piel que lo rodea.
Mediante varias sesiones se intentará debilitar la raíz del cabello para que desaparezca y no se forme una nueva.
En muchos casos, este tipo de depilación es definitiva, pero en otros, hay que ir aplicándolo cada cierto tiempo y dependiendo de la persona se aplicará una intensidad más o menos intensa.

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