
Foto: sunshinecity.
Para mantener nuestra piel naturalmente bella y saludable uno de los pasos más importantes es realizar una rutina de limpieza diaria, en la que incluiremos la exfoliación y la hidratación.
Tras la exfoliación, usamos un tónico o un astrigente para tonificar nuestra piel y quitar cualquier residuo de maquillaje o de limpiador. Por lo menos una vez a la semana es muy bueno cambiar el tónico por una mascarilla que nos ayuda a limpiar los poros y reafirma nuestra piel dejándola suave.
Para finalizar aplicamos un hidratante para ayudar a proteger la piel de la resequedad. Las mujeres con pieles grasosas no necesitan hidratar la piel tan frecuentemente como las de pieles normales o mixtas.
Siguiendo esta simple rutina de limpieza, junto al consumo de varios vasos de agua al día, ejercicio y la protección contra los rayos del sol, notaremos pronto cambios positivos para una piel más saludable.

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