Para combatir las hemorragias y el reumatismo os recomendamos utilizar una planta zigofilácea denominada “abrojo”.
El abrojo es una hierba rastrera que posee ramas en la tierra. Estas ramas normalmente llegan a medir unos tres palmos.
Cada rama tiene de cinco a ocho hojas que se distribuyen de forma opuesta.
El abrojo posee flores pequeñas de color amarillo.
Puede que alguna vez hayáis visto esta planta, pues suele crecer en senderos y parajes.
Del abrojo se utilizan los frutos y el jugo fresco que desprende, pues es rico en resinas alcaloides, saponinas, enzimas, ácido linolénico, ácido oleico y elaídico.
Se suele utilizar en infusiones, decocciones, cocimientos y cataplasmas, porque contiene una serie de propiedades que sirven para combatir el afta bucal, la disentería, las hemorragias y el reumatismo.
Como pequeña anécdota, os puedo decir que las hojas del abrojo son muy parecidas a las del garbanzo y su jugo puede aplicarse a los granos y forúnculos.
Si se aplica el jugo varias veces al día, lograremos grandes resultados cutáneos.

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