Padecer de disfunciones sexuales o de problemas durante el acto sexual es bastante más común de lo que se cree, sin embargo pocas son las personas que se atreven de hablar abiertamente con su médico de cabecera. Los especialistas suelen encontrarse comúnmente con pacientes que “dan rodeos” al intentar explicar lo que les acontece, ya que prefieren no hablar las cosas de manera directa por miedo o vergüenza.
Lo más importante es siempre tener en mente que no hay ninguna razón por la que temer hablar honesta y abiertamente acerca de nuestros problemas en la alcoba, recordemos que los especialistas y médicos están ahí para ayudarnos y jamás para juzgarnos.
Lo mejor que se puede hacer es explicar el padecimiento en términos coloquiales, no rebuscados y sobretodo evitando cambiar palabras para suavizar lo que se quiere decir. El médico probablemente sugerirá analizar su historia clínica, realizará exámenes y quizás consulte su resultado con un especialista. Otra buena idea es acudir directamente con el ginecólogo o urólogo de confianza.
Muchas veces el tratamiento de las disfunciones sexuales inicia con una parte psicológica, por este motivo recuerda que este procedimiento es completamente normal y que tus padecimientos son más comunes de lo que crees. El tratamiento físico es también importante, básicamente tendrás que hacer frente a un tratamiento global donde sentirte bien contigo misma y con tu cuerpo es pilar para tu rápida sanación.

{ 0 comentarios… dejar comentario }
Dejar Comentario