
Foto: Matti Mattila.
Muchas veces cuando pensamos en meditación nos imaginamos montañas alejadas y maestros expertos practicándola. Sin embargo, esta práctica, que reduce el estrés, el insomnio, el dolor crónico, la depresión y fortalece nuestras defensas; no tiene porque ser algo mítico y fuera del alcance de nuestra vida diaria.
Una de las ideas que tenemos de la meditación es que se necesita un lugar alejado en las montañas para practicarla. Pero nuestro salón, habitación o estudio puede servir desde que nos sintamos cómodas y serenas. Ya después con mucha práctica se puede hacer en cualquier lugar, en un atasco, frente a tu ordenador e incluso antes de tomar un vuelo.
Para la meditación no necesitamos un profesor con nombre éxotico que nos guíe, muchos libros tienen la información suficiente para aprender a meditar. La meditación es como cualquier otra práctica que con el tiempo se va perfeccionando.
Cuando comenzamos a meditar no es necesario que estemos una hora intentándolo, se puede comenzar con 2 o 3 minutos al día y poco a poco ir aumentando hasta llegar a los 30 minutos, que según los expertos es un buen tiempo para sentirnos en calma y relajadas. Quince minutos de meditación dos veces al día nos ayuda a bajar nuestra presión sanguínea y a reducir así problemas cardiovasculares.

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