
Como se suele decir “la mirada es el reflejo del alma”. Y es que cada mirada es diferente. A través de la mirada de una persona podemos llegar a descubrir rasgos de su propia personalidad.
Sin embargo, hay veces que estamos agotados y evidentemente el cansancio también se refleja en nuestros ojos.
¿Cómo mantenemos una mirada viva y alegre?
Cuando no podemos conseguir una mirada natural, lo mejor es recurrir a las sombras de ojos que nos proporcionarán luminosidad y profundidad.
Si deseáis unos ojos hundidos tendréis que aplicar una sombra de ojos clara, o aplicaros algún corrector de párpado para que parezca más ligero.
Para conseguir unos ojos separados, bastará con que marquéis las cejas lo más cerca posible y apliquéis sobras oscuras cerca de la nariz.
Sin embargo, para unos ojos juntos, es más apropiado depilar un poco las cejas por la parte superior de la nariz y aplicar sobras oscuras en los extremos del ojos para ir degradando con colores más claros el interior del ojo.
Si queremos unos ojos caídos, aplicaremos sobras de medio tono (ni demasiado oscuras, ni demasiado claras) y aplicaremos un perfilador de pestañas que lo deslizaremos en todo el ojo, procurando inclinarlo un poco hacia las cejas.
Para unos ojos pequeños, bastará con que perfilemos el contorno del ojo aplicando sobras claras.
Además, podréis combinar el color de las sombras partiendo del color que tengáis de ojos.
En el caso de tener ojos claros, se suelen utilizar sombras grises, malva o rosa y como perfilador, seleccionar un color violeta.
En el caso de ojos oscuros, se recomienda utilizar tonos marrones, negros, almendra o melocotón.

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