
Los invitados de una boda son muy importantes, por lo tanto seleccionar y confeccionar las listas de los mismos y las invitaciones es el paso siguiente, luego de haber elegido la fecha y el lugar donde piensas hacer la celebración.
En estos casos uno quisiera invitar a todo el mundo, ya que la ocasión lo amerita, pero claro está, los sitios donde se realizan los banquetes, tienen un cupo limitado, y a medida que se agreguen más invitados, más caro nos resultará el evento, por ello la elección es fundamental. Además elegir cuidadosamente a los invitados, nos permitirá una mejor organización, y facilitará el armado de las mesas del banquete.
Importante, diplomacia y mucha cautela para que nadie se sienta ofendido por no haber sido invitado al evento, resultará primordial que la pareja se siente a deliberar cual será el número máximo de invitados y hasta donde podrán excederse en el caso de que la lista supere la cantidad establecida. Estableceremos cuatro grupos al momento de realizar la lista.
-Familia, la cual definitivamente nunca falla, pero tampoco es necesario invitar a aquellos parientes lejanos que ni siquiera conocemos, casi siempre éstas relaciones vienen marcadas por los padres de ambos novios, solo deberán elegirse aquellos familiares que ambos conocen, y que viven medianamente cerca de los novios.
-Los amigos, en este grupo será muy difícil decidir a quién invitar y a quién no, de antemano, se deben dejar las cosas claras ya que nunca faltan aquellos que se auto invitan, y al momento de hacer la elección, podemos filtrar la lista de acuerdo con aquellos que tenemos más contacto y descartar con los que menos nos relacionamos.
-Compañeros de trabajo, en este caso no será necesario invitar a todo el mundo, alcanza con invitar a los compañeros del mismo departamento en el cuál trabajamos, y luego si nos excedemos, filtrar con aquellos que tenemos mayor afinidad.
-Compromisos, algunos en éste caso, son ineludibles, y comprenden los tres grupos anteriormente mencionados, lo importante en éste grupo, siempre es recordar que la boda es una celebración única, que debe llevarse a cabo en armonía y felicidad, por lo tanto, más allá de las obligaciones, no es necesario invitar a gente que no deseamos, o que puede opacarnos un día tan importante.

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