
Las ojeras pueden ser producto de los años o de las malas noches. Muchas mujeres que llevan una vida desordenada, sin una dieta adecuada, gustan de beber, fumar y pasar casi todos los días de fiesta son las primeras que lucen estas desagradables ojeras. Felizmente hoy existen dos tipos de tratamientos para atenuarlas; uno es el casero que puede hacerlo uno misma en casa y el otro es el que hace un profesional. Si bien es cierto los tratamientos caseros son menos efectivos, pero de alguna forma darán un mejor aspecto a los ojos.
Un consejo bastante recomendado es colocarse compresas de manzanilla sobre los ojos por unos 15 minutos. La manzanilla es desinflamante y junto al agua fría reducirán la hinchazón, otra opción es utilizar “aloe vera” o sábila. Se puede colocar directamente la planta o si no, se extrae el gel que tiene y se coloca sobre los ojos por unos cuantos minutos.
Hay también muchas cremas especiales para aplicarse en esta zona del párpado, estas contienen ingredientes que ayudan a descongestionar y disimulan el tono oscuro de la zona. Su aplicación debe hacerse por medio de masajes para activar la circulación. Otra alternativa es el maquillaje, es la preferida por la mayoría por su rapidez y porque no hace falta quedarse en casa para que el producto haga efecto. Sólo te pones un corrector en barra o lápiz y te maquillas utilizando colores que atenúen el área y listo, adiós ojeras.
Los tratamientos cosméticos hechos por especialistas ofrecen resultados más rápidos y en algunos casos llegan a eliminar las ojeras de manera definitiva. Uno de ellos es el tratamiento de despigmentación que actúan sobre la melanina, logrando reducir el color oscuro de la piel. Las cremas blanqueadoras también son bastante empleadas en estos casos y su función, al igual que el tratamiento anterior, es actuar directamente sobre la melanina. El peeling es otra alternativa, que consiste en usar productos específicos que eliminan los pigmentos en varias sesiones.

Otro tratamiento posible, pero con algún grado de riesgo es la Carboxiterapia, que se caracteriza por inyectar dióxido de carbono con una aguja muy fina en la zona del párpado. Están también los tratamientos con láser y el drenaje linfático así como la cirugía o blefaroplastia que definitivamente quita ese exceso de piel que se forma debajo o encima de los párpados, haciendo lucir mucho más joven al paciente, pero con los riesgos que implican un tratamiento invasivo. En algunos casos esta operación es combinada con tratamientos láser, logrando excelentes resultados.

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