Con la llegada del bebé nuestro hogar da un giro tal que, además de cambiarnos los horarios, la organización de la casa en general, nos vemos obligados a reubicar casi todas las cosas que lo decoran, sobre todo cuando han pasado varios meses y el pequeño comienza a explorar todo lo que ve a su alrededor.
Son muchas las medidas de seguridad que pueden tenerse en cuenta antes de la llegada del bebé, desde organizar un botiquín, hacer una lista con números de emergencia, tomar un curso de primeros auxilios, adquirir elementos de seguridad para su habitación y para el resto de la casa, lo importante es que sus padres estén preparados para las eventualidades, sin caer tampoco en la paranoia, ni privando al pequeño de su libertad.
Como elementos básicos para la prevención de accidentes, dentro de la casa es importante contar con detectores de humo y un extintor, mantenerlos en óptimas condiciones y con la revisión al día. Instalar seguros a prueba de niños en los cajones y armarios que puedan tener sustancias nocivas o elementos cortopunzantes y también ponerle protectores a los tomacorrientes.
Proteger las esquinas de muebles y paredes si están muy afiladas. Cuando esté en el período de gateo, instalar o adaptar un corral en las escaleras. No dejar a su alcance objetos pequeños que pueda llevarse a la boca, eliminar elementos decorativos que se puedan romper y lastimarlo, no dejar calentadores o ventiladores en funcionamiento mientras no esté vigilado.

Dentro de la habitación del bebé, la cuna debe ser cómoda, sin accesorios que él pueda alcanzar, tampoco un corral muy bajo pues podría agarrarse de él y caerse.
Debes tener cuidado con las emisiones de los aparatos de gas, mantenerlos con la revisión técnica al día. También es importante tener cuidado con los coches en garajes cerrados que se encuentren dentro de la casa, para evitar la acumulación de monóxido de carbono.

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